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APUNTES PARA UNA BIOGRAFÍA
LITERARIA
por Javier Gómez
Nacida
en La Habana (Cuba), Daína Chaviano cursaba sus estudios universitarios
cuando recibió el Premio David de Ciencia-Ficción para autores
inéditos. Era la primera vez que se convocaba en la isla a un concurso
de este género, mayoritariamente cultivado por hombres, por lo cual
resultó una sorpresa que lo ganara una joven estudiante.
Su obra premiada, Los mundos que amo, era una colección de cinco cuentos. Aunque la propia autora lo ha descrito como "un libro de adolescencia" (sus textos fueron escritos entre los 15 y los 19 años), su aparición marcó un cambio de ambiente en la literatura cubana. No sólo fue adaptado a la radio, inspiró un cortometraje y tuvo una versión fotonovelada que vendió 200.000 ejemplares en menos de dos meses, sino que inició el reconocimiento masivo de la ciencia-ficción cubana como género, tanto para la crítica como para el público. Si bien como ha dicho Chaviano, aquel primer libro fue "el más apegado a los cánones de la CF tradicional", algunos críticos han reconocido allí la presencia de temas como la reinterpretación histórica (en el relato «Los mundos que amo») y el misticismo (en «La niebla del tiempo») que ya anunciaban la aparición del universo literario posterior de su autora y una ruptura con los cánones del género. Dos años después, Chaviano obtuvo su título en Licenciatura en Lengua y Literatura Inglesa. Una vez graduada, comenzó a trabajar como asesora literaria. Casi enseguida fundó y comenzó a dirigir el primer taller literario de ciencia-ficción en Cuba y, posiblemente, en América Latina: el �Oscar Hurtado�, llamado así en honor al padre de la ciencia-ficción cubana, del cual ella acababa de recopilar la primera antología sobre su obra, que tituló Los papeles de Valencia el Mudo (La Habana, Letras Cubanas, 1983). Mientras dirigía ese taller, también trabajó en la radio, donde escribió y presentó un segmento radial llamado «El universo de la música», ilustrado con piezas musicales de temas mitológicos, policiacos y de ciencia-ficción.
Poco antes había aparecido su segundo libro, Amoroso planeta, una colección de relatos donde la autora inició la exploración de lo que se convertiría en uno de sus leitmotivs posteriores: la fusión mitología/ciencia-ficción. Aunque en este libro la sensibilidad adolescente todavía aflora en algunos relatos («Xadia y Num», por ejemplo, fue escrito a los 15 años), ya aparecen cuentos �como «Níobe», «La anunciación» o el propio «Amoroso planeta»� que incorporan el uso alegórico de la mitología y la religión como herramientas de análisis social o psicológico: característica primordial del futuro sello estilístico de esta autora. El relato que da título al libro es todo un alegato contra la incomprensión entre criaturas de diversos orígenes, y postula una tesis que parece decir "la intolerancia o la insistencia en proseguir una tradición vacía pueden provocar la muerte de inocentes... o el término de vidas valiosas". Poco después que se publicara Amoroso planeta, Chaviano comenzó a escribir guiones de televisión, adaptando cuentos de hadas para el programa «Había una vez». Y ese verano, durante dos meses, presentó por televisión los filmes de un programa dedicado a la ciencia-ficción. En 1986 salió un volumen titulado Historias de hadas para adultos. Esta obra marcó la pauta de lo que sería su estilo definitivo: una ciencia-ficción donde los elementos parapsicológicos, sobrenaturales y mágicos, unidos a la complejidad de las relaciones humanas, llevan implícita una tesis de trasfondo filosófico o social.
El libro estaba compuesto por tres noveletas: «La granja», «La dama del ciervo» y «Un hada en el umbral de la Tierra». Sus diferentes lenguajes narrativos �la primera es una noveleta fantástica, la segunda combina la ciencia-ficción con la fantasía, y la tercera es ciencia-ficción� pueden dar una idea de su pericia para mezclar diversos géneros, dosificando a voluntad los ingredientes que los conforman. La última de estas noveletas, «Un hada en el umbral de la Tierra», trabaja la fusión entre el horror y la ciencia-ficción sazonada con elementos tomados de los cuentos de hadas y un manejo tan hábil de la estructura que resulta imposible desprenderse de la lectura una vez que la hemos iniciado. Para esa fecha, Chaviano había dejado su trabajo como asesora literaria para dedicarse exclusivamente a escribir sus libros y guiones de TV. Cuando publicó su primera novela, Fábulas de una abuela extraterrestre (1988), incluso la crítica más ortodoxa reconoció de inmediato que se hallaba ante una obra fundamental de la literatura hispanoamericana del género.
Su original estructura (se desarrolla a través de tres historias paralelas que se van alternando), el trabajo con el lenguaje (diferente para cada plano) y el tono cinematográfico de la acción, hicieron que ocupara el primer lugar en la lista anual de los best-sellers cubanos. Esta vez, la base filosófica de la historia era la interacción entre magia, ciencia y religión: otro de los pilares fundamentales de su literatura. Al igual que en libros posteriores �incluso en los que no son de ciencia-ficción�, Chaviano se vale de fenómenos que pueden tener explicaciones antagónicas (fantasía versus ciencia), pero cuyas manifestaciones externas se parecen formalmente: magia y telequinesis, telepatía y clarividencia, criaturas extraterrestres y seres mitológicos... La fusión de estas dualidades, al menos del modo en que ella los maneja, resulta realmente atractiva y escapa a los clichés. Al año siguiente de la aparición de Fábulas..., Chaviano obtuvo el premio nacional �13 de marzo� que otorga la Universidad de La Habana al Mejor Guión Literario para Cine con un texto basado en su cuento «La anunciación», del libro Amoroso planeta, co-escrito con Tomás Piard. Anteriormente, ya había trabajado como actriz en un par de filmes de arte de este director. Sus apariciones en los cortos La barrera y En la noche propiciaron comentarios elogiosos, como los del crítico Arturo Arias Polo que escribió: �Hacía tiempo no aparecía en el cine cubano alguien con un registro expresivo tan amplio y tan cargado de sugerencias�. Tomás Piard la convertiría, una vez más, en la musa-protagonista de otro filme para la TV cubana: Adorable fantasma. Esta fue la última aparición de Daína Chaviano en la pantalla, tan breve y fugaz como la doncella fantasma que interpretó en aquel filme, porque la verdadera pasión de la escritora no iba tras el glamour de la imagen, sino tras la magia de las palabras. En 1989 se publicó su antología Joyas de la ciencia-ficción (Gente Nueva, 1989), con selección, prólogo, notas y traducciones suyas, donde se incluían cuentos de autores de diversas latitudes.
Más tarde apareció El abrevadero de los dinosaurios, compuesto por setenta viñetas de estructura y enfoque tan heterodoxos que todavía hoy continúa siendo un libro sin clasificación precisa. Mezcla de literatura fantástica con utopía, humor y parábola, este título se convirtió de inmediato en un favorito de los lectores. Sus historias iban más allá del divertimento para indagar en los tabúes, alternativas y prejuicios de la sociedad. Meses después se publicaba la traducción alemana de Fábulas de una abuela extraterrestre, casi al mismo tiempo que su autora obtenía el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil «La Edad de Oro», por su colección de relatos fantásticos País de dragones. El libro nunca pudo ver la luz en la isla porque, al año siguiente, aprovechando una invitación de la Universidad de Quito. Ecuador, para impartir unas conferencias sobre literatura y guiones de cine y TV, su autora decidió permanecer fuera de Cuba, y el gobierno cubano prohibió la publicación de su libro. Igual prohibición enfrentaron otros trabajos que se hallaban en proceso de edición, como La Nueva Ola: relatos de ciencia-ficción, una voluminosa antología con selección, traducción y comentarios suyos, además de los prólogos a varios clásicos, entre ellos El hobbit (J. R. R.Tolkien), La historia interminable (Michael Ende) Sinuhé el egipcio (Mika Waltari), Vampiros (Alexei Tolstoi) y La virgen y el gitano (D.H. Lawrence), todos escritos por encargo editorial. En mayo de 1991, la escritora se estableció en Estados Unidos. Sólo entonces se enteró que la Academia de Artes de Berlín le había otorgado el Premio Anna Seghers, en noviembre de 1990, por su novela Fábulas de una abuela extraterrestre. Durante los tres años siguientes trabajó como traductora y reportera, y escribió una columna semanal en El Nuevo Herald. Mientras tanto, intentaba acercarse de nuevo al mercado del libro, pero los mecanismos internacionales de publicación le resultaban desconocidos. Algunas editoriales españolas donde indagó, le dijeron que sólo estaban interesadas en autores anglosajones o españoles. Pese a todo, decidió olvidarse de las negativas y seguir escribiendo. Antes de su llegada a Estados Unidos, había concebido una novela de corte parapsicológico dentro de un contexto social definido. Era un texto de transición entre sus obras anteriores de ciencia-ficción y el realismo fantástico (no confundir con realismo mágico), cuyos elementos se entrelazan de una manera tan sólida que bien se puede optar por cualquiera de las dos lecturas. Así surgió Gata encerrada, la primera novela de su ciclo «La Habana Oculta»: una serie de cuatro novelas cuyo eje central es una Habana enrarecida, que a ratos parece real y a ratos parece una ciudad de fantasmas donde todo puede ocurrir. Así, sin abandonar el elemento fantástico que era distintivo de su estilo, concibió estas cuatro novelas independientes entre sí, pero cuyos personajes se encuentran y desencuentran de libro en libro. Su trabajo como periodista no le permitió avanzar mucho en esa obra. Entonces decidió renunciar a su puesto y encerrarse durante un año y medio. En ese tiempo escribió entre ocho y doce horas diarias, incluidos casi todos los fines de semana. Así pudo terminar las dos primeras novelas de la serie: Gata encerrada y Casa de juegos. Aún demoró dos años más para concluir la tercera novela del ciclo.
En 1998 halló a una agente española que se interesó en ella y, casi simultáneamente, obtuvo el Premio Azorín de Novela con esta tercera obra del ciclo �El hombre, la hembra y el hambre�, que fue publicada por Planeta (Barcelona) ese año. La trama, pese a ser la más realista del conjunto, mantiene dos elementos propios de la literatura fantástica y de ciencia ficción �los viajes al pasado y la interacción de personajes vivos con seres muertos�, y plasma en toda su madurez el estilo final de la autora. Desde el punto de vista literario, se destacan la cuidadosa estructura y la poesía de su narración, que resulta mucho más deslumbrante por su contraste frente a uno de los paisajes más sórdidos y tristes de la Cuba actual. Para el lector promedio, sin embargo, el mayor atractivo de la obra sigue siendo la propia historia: las diversas lecturas que se desprenden de su trama, la riqueza psicológica de sus personajes y los puntos de giro dramático, hábilmente colocados en su centro y al final. En 1999 se publicó la segunda novela del ciclo, Casa de juegos, una obra de carácter erótico, surrealista y postmoderno, distinta a sus títulos anteriores, incluidos otros de la misma serie; un libro completamente desconcertante y, a la vez, fascinante, por el manejo del erotismo en un ambiente onírico y fantasmagórico: algo muy novedoso dentro de la corriente que ha seguido siempre la literatura erótica, donde pueden hallarse todas las variantes del Eros, pero siempre dentro de un marco realista. No sucede así en esta novela, que transcurre en una frontera donde la realidad y el sueño se confunden.
En Casa de juegos, Chaviano desafía una vez más los moldes establecidos por la convención. En la literatura erótica tradicional, el lector sabe a qué atenerse en términos de lo que está sucediendo. Las "sorpresas" en la trama son raras y, si ocurren, se producen en el mundo de lo real. Esta es la primera vez �que tengamos noticias� donde la acción erótica penetra en el reino de lo onírico y lo fantástico, no sólo por el ambiente donde transcurre, sino por el modo en que ocurre. Dicho en otras palabras, el erotismo en Casa de juegos es surrealista no sólo por su aspecto externo o formal, sino en su misma esencia. Poco después de la salida de esta novela, la escritora firmó contrato de representación con un conocido agente radicado en Nueva York. En 2001 se publicó País de dragones (colección Espasa Juvenil), con ilustraciones de Constante (Rapi) Diego. Habían pasado diez años desde que le fuera otorgado el premio «La Edad de Oro» a ese libro, que finalmente vio la luz con tres relatos nuevos �«La voz de la isla», «Diario de un alquimista» y «El guardián de los molinos»� que no existían en el manuscrito original. Pese a que ha sido publicado como un libro para niños, lo cierto es que se trata de una obra de clasificación difícil. El alcance metafórico de cada historia inducen a una lectura adulta. Temas como el encuentro con la belleza a partir del acto creativo («Diario de un alquimista»), la dicotomía entre renunciar a una vida hogareña o entregarse a una profesión (¿la literatura?) que requiere de una dedicación total («La Doncella de Fuego»), el amor a la tierra donde se nace («La voz de la isla»), el debate entre el deber y la ética («Un país llamado Otoño») y otros temas implícitos en estos cuentos engañosamente sencillos, apelan a una mente madura que pueda apreciarlos en toda su riqueza. No obstante, los niños pueden leer y disfrutar la deliciosa anécdota de cada cuento y pasar por alto las segundas lecturas. La extraordinaria poesía de sus textos bien merece la pena ese olvido momentáneo. En marzo del 2003, Fábulas de una abuela extraterrestre fue publicada por la editorial Océano, de México. Con motivo de esta edición, su autora recibió el Premio Internacional de Goliardos que otorga esa sociedad de investigadores y autores mexicanos a los más destacados cultores de la fantasía en el ámbito mundial. En 2006, Grijalbo (Random House Mondadori) publicó en España La isla de los amores infinitos, la cuarta y última novela del ciclo «La Habana Oculta». Esta novela --en parte, histórica, en parte amorosa, en parte gótica y en parte esotérica-- narra las peripecias de tres familias (una china, otra africana y una tercera española), cuyas vidas terminan cruzándose. La trama actual gira en torno a las investigaciones paranormales de Cecilia, una joven periodista que investiga una casa fantasma que aparece y desaparece en diferentes partes de su ciudad. Varios testigos aseguran haber visto a los habitantes de esa casa, cuyo comportamiento parece contener un secreto que Cecilia se propone descubrir.
Diversos sucesos mágicos o sobrenaturales conspiran para que los tres relatos del pasado terminen confluyendo, y culminen en una historia de amor que deberá enfrentar la oposición de dos familias... La novela también rinde homenaje al bolero. Personajes históricos del mundo musical se mezclan con otros de ficción, y forman parte de esta saga: Ernesto Lecuona, Beny Moré, Rita Montaner, el pianista Joaquín Nin (padre de Anaïs Nin), La Lupe, y otros, son figuras históricas que forman parte de los acontecimientos. Esta novela, cuyos derechos de publicación se han vendido a 20 idiomas, ganó la Medalla de Oro en el certamen Florida Book Awards 2007 al Mejor Libro en Lengua Española publicado 2006.
Javier Gómez estudió
Letras en la Universidad de Mayagüez y colabora como periodista en
publicaciones culturales y emisoras de radio de Puerto Rico. También
escribe para Cuatrogatos, el mayor sitio Web hispano dedicado a la literatura
infantil (www.cuatrogatos.org).
La presente biografía salió publicada en el portal de CF
española titulado Sitio
de Ciencia-Ficción, en la sección Autores.
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